Diario de a bordo

04/04/2017
Aviación en las aulas
La Asociación Española de Pilotos ofrece charlas formativas en varios colegios de Madrid con el objetivo de divulgar los valores de la profesión de piloto entre los más pequeños. El proyecto Aviadoras estuvo presente en la última charla de la mano de María Suárez Marcantonio, alumna de la escuela Aerotec, y Agustín Guzmán, Secretario de la AEP. En este artículo, María nos cuenta cómo fue su experiencia.



María F. Suárez- Alumna FI Aerotec

Hace unos días, tuve el placer de ir al colegio Amanecer situado en Alcorcón (Madrid), durante su semana temática anual, en la cual tocan un campo distinto a los que se estudian habitualmente en el colegio. La idea me pareció maravillosa, y más aún cuando este año se ha dedicado a la “semana de la aviación”.

Durante esta semana los niños hicieron maquetas de aviones, aprendieron datos curiosos acerca del mundo de la aviación y se programaron otro tipo de actividades, en las que se incluye la visita de un profesional, en este caso el comandante Agustín Guzmán y yo misma como alumna. La semana se remató con una excursión al Aeródromo de Cuatro Vientos para ver en primera persona los aviones y el entorno de un aeropuerto.

La experiencia fue enriquecedora y entretenida para todos: niños, profesorado y también nosotros, los pilotos.

La aviación siempre ha sido un campo tan desconocido como fascinante para personas ajenas a nuestro mundo. Ha cautivado la imaginación de la gente, llevándoles a preguntarse cómo vuela un avión, conocer más de la historia de la aviación o qué tipos de aviones hay, del más grande al más pequeño.

Los temas de los que le hablamos a los niños durante la charla fueron muy variados, abarcando desde la etapa de formación de un piloto (tema del que me encargué yo al tener dicha etapa más reciente), hasta lo largo que fue el primer vuelo con motor (Pilotado por Orville Wright y supervisado por su hermano Wilbur), pasando por la diferencia entre el vuelo visual e instrumental.
Para amenizar la charla y captar más la atención de los niños hicimos un juego de ‘Pregunta y Respuesta’ con premios para los que acertasen las respuestas a las preguntas, siempre relacionadas a los temas tratados anteriormente.
Una de las cosas acerca de las que les hablé yo fue de los aviones que volé en mi etapa de alumna. Al hacerles preguntas recordatorias como cuál fue el primer avión que volé, me sorprendió que me respondieran con el nombre completo del avión. Es decir, que no sólo recordaran que mi primer avión fue la Cessna, si no que fue la Cessna 172. O que mi segundo avión fue la Diamond 40.

Agustín les habló acerca de temas quizás más profundos, como qué llevo a los seres humanos a sentir interés por volar, al igual que los pájaros, desde los tiempos de la mitología griega. También les habló de los primeros bocetos de máquinas voladoras de Leonardo Da Vinci, los llamados Ornitópteros, y de cómo algunos de ellos se han convertido en una realidad (Helicópteros).

Tampoco dejó de lado los primeros vuelos, e introdujo temario más técnico sobre las partes de un avión y qué es lo que le hace volar, consiguiendo presentar esos conceptos de la forma más fácil y divulgativa.

Estos temas despertaron el interés de todos los niños, y al igual que pasó con mi exposición, fueron capaces de recordar hasta el mínimo detalle. Por ejemplo, supieron responderle que la longitud del primer vuelo fue de ‘unos 40 metros’.

¡Es algo admirable! Felicito a profesores/as y padres de esos niños, que supieron responder a Agustín a la pregunta de si una mujer podía ser piloto y un hombre TCP, un rotundo ¡SÍ! Inclusive uno de los niños añadió de la forma más natural; ‘Claro, ¡Cada uno puede ser lo que quiera seas chica o chico!’

Sus respuestas me demostraron que los estereotipos clásicos por fin se van rompiendo.

Creo que este tipo de charla se debería hacer con más frecuencia. De ellas podemos sacar muchas cosas, desde darle más visibilidad a nuestra profesión de cara a los más jóvenes para que no se olviden de que existe en caso de que alguno se esté planteando dedicarse a algo que tenga que ver con viajar o volar. También para que las chicas tengan presente esta opción y no la descarte por el hecho de ser chica.

Finalmente como conclusión propia, lo que me ha aportado a mí esta experiencia es el poder hablar de mi profesión, que tanto me apasiona, ante un público joven sumamente atento y entusiasmado como lo fui yo cuando comenzaba con mis investigaciones aeronáuticas.

También espero que hayamos ayudado a despertar alguna vocación preexistente pero aún no bien definida al tratarse de algo ‘poco común’.

¡Muchas gracias y esperamos repetir!

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